Todo es más divertido si mientras te atraviesan con la espada esbozas, por muy fingida que parezca, una sonrisa. Algo parecido debe pensar la zarigüeya cuando prevé un peligro.
miércoles, 10 de enero de 2018
lunes, 8 de enero de 2018
La historia de mi abuela es la de una mujer que, además de regalarme para reyes un pijama y unas zapatillas para andar por la casa, se encuentra en la calle una moneda de veinte céntimos, que brilla como el arco iris, parece magia, y me dice: —toma, que los he cogido del suelo, a ver si te traen suerte. Yo, que la miro mientras toma la moneda con las manos y me la entrega, veo en su cara algo que no sabré decir, que acaso imagináis, y sonreímos los dos como recuerdo haber sonreído cuando recibí el primer mensaje de un amor.
miércoles, 29 de noviembre de 2017
Abrió los ojos, se vio de pronto a solas con sus circunstancias y ante el no saber cómo era posible que otra vez estuviera de vuelta al mundo dijo poesía, yo soy el poeta. Quién podría oírle. —La sombra larga que atraviesa los pasillos no es tan larga como mi propia sombra, —sollozaba. —Jugué a ser Dios y nadie tan hábil como yo para no creerme. He roto los esquemas de lo que de mí se esperaba, les he fallado, y he reído en un intento de mostrar orgullo. De haber sido más franco, mis amigos aún seguirían conmigo.
Volvió a cerrar los ojos, y al hombre bueno e insubordinado que un día fuera cómplice de él mismo, dos en un mismo cuerpo, nada le dolía sino lo que a todos, igual que el resto, dormir de la misma manera, no tener otra que adaptarse, coger aire, y esperar.
lunes, 30 de octubre de 2017
La novia de los dieciséis años, por ejemplo, las butacas de atrás en el cine, el primer coche, el amigo al que nunca es necesario escribir para decir que estás mal, y el desconocido que siempre da mucho más de lo que tiene; en todos estoy y todos perviven en mí. Pero la vida se ha cebado con mi hondura, me ha traído fiebre y decepción, me ha ofrecido la oportunidad de escribir un bonito diario a la altura de mis poetas favoritos que rompo por completo cuando casi estoy a punto de salvarme, de decir estoy curado y soy feliz. Y ahora tengo que empezar de cero pero cómo, porqué sino porque para vivir un año es necesario / morirse muchas veces mucho.
viernes, 20 de octubre de 2017
viernes, 1 de septiembre de 2017
Al final todo se resume a echar de menos a la persona que amas os separen sesenta kilómetros o la minúscula caricia en tu espalda de sus pestañas. Entonces lo que la luz de las primeras horas del día dice de ti lo atestiguan los animales del bosque. También Jorge Boccanera: Entre el ojo y la mano hay un abismo. / Entre el quiero y el puedo hay un ahogado.
jueves, 31 de agosto de 2017
Digo la luz que nos da calor y cariño, y os la propongo como forma de llorar a quienes nos quisieron y descansan ahora bajo un manto ancho de tierra húmeda. Digo la mañana después de una noche larga de inquietud y pesadilla; digo poesía y ojalá, sin necesidad de pronunciar una sola palabra, viviera entre nosotros.
miércoles, 26 de julio de 2017
Soy de los que, sentados a la mesa, miran frecuentemente una tajada en el plato y no la tocan. No siempre es el pedazo de comida más grande ni resalta por su buen aspecto pero, si desaparece, continúo mirando seria y perturbadamente el plato hasta que no tengo más apetito o recibo en el teléfono un mensaje de C. Lo primero que pienso antes de retirarme de los lugares donde se me quiere por lo que soy es: si, arrepentido vuelvo, si recuerdo y con el rabo entre las piernas regreso y ese trocito de carne sigue ahí, como el que sabe que un día pasará hambre y echará de menos ese puñado de artificio que no comió, tampoco esta vez seré yo quien lo coma. Es como si me causara un tipo de placer verlo ahí, solo y olvidado, deshaciéndose muy despacio, imperceptible sólo a lo largo de un tiempo del que no dispone, en el plato de la vida que a todos nos ha tocado y que a ninguno, estoy seguro, nos darán la opción de repetir. Y no sé si tiene mucho que ver, ni siquiera si habéis entendido lo que quiero decir pero, sigo defendiendo la idea de que no pueden ser amigos quienes vienen del amor.
*In a French Hallway, de la artista británica Liza Hirst. Óleo sobre tabla de madera.
viernes, 30 de junio de 2017
Con lo bien que le quedaba soñar, el tiempo florecido, a espaldas de la tarde, pestañas sofocadas cual incendio provocado, o tormenta de verano, sólo ruidosa, apenas chubasco prometido: no le queda más que observarlas cansadas de mantener un inútil vuelo; ya se sabía que de tanto y tan pronto. Y la costumbre de convertir, oníricamente, el deseo en chicle indigerible; y va osado y se lo dice: te amo. Y ella disimula bien que le importara, como si todo lo que le importa es que él esté bien, al menos, pero mantenerle ahí, como los trenes, y luego está el cuerpo ahogado de Storni resistiendo el alma, escribe cuentos para ella misma / para sujetarse y en un hilo ni de leyenda ni de vitalidad espera multitud de aplausos. E ir, el niño bueno irá pero cuándo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






