jueves, 15 de febrero de 2018




     Me escribe un buen amigo para decirme que afortunadamente todo ha quedado en un susto. Dice que jamás vio la sangre correr tan rápido: que la carne era una fuente, que la carne era una fiesta. Que el terciopelo negro eran dos ojos y que yo sonreía cuando nadie lloraba mi muerte. Es un hipócrita, por eso le he prometido ya no más con los dedos cruzados. Él es feliz porque sabe que sé cómo cortar para que todo quede apenas en unos pocos amigos a mi alrededor sintiendo lástima. Me ha despertado con un golpecito en el brazo derecho.







     A la hora de la sobremesa, y muy cerca de aquí, el canto del mirlo; la ligera brisa que pretende guardarlo en secreto y el jugueteo de una pareja de verderones testigos, satisfechos, y despreocupados. Allá, en aquel arriate, el caracol que imagino entre las hojas de la hierbabuena dando casi por finalizado su quehacer diario. 
He venido a regar los jardines, es pronto para que se ponga el sol, pero ya puedo apreciar fácilmente cómo va cayendo, sin ninguna prisa, casi sin fuerza, sobre aquellas llanuras amarillas, o acaso es mi corazón y me lo callo.
Irremediablemente pienso en ti, que no estás tan lejos.




martes, 13 de febrero de 2018




     Utilizar el dedo índice para señalar las derrotas diarias, evitando el yolleo y procurando no mirar la sangre en la que resbalas.












miércoles, 7 de febrero de 2018




     Hubiera querido ser como esa preciosa lavandera blanca que, a estas horas, se detiene frente a la puerta de la casa con su jugueteo de cola y su tsi-tsi, y que a diferencia de la mayoría de aves avanza a pasitos cortos hacia quién sabe cuál olvido de mí mismo.











viernes, 12 de enero de 2018




     Despertar con ganas de comerse el mundo, como si fuéramos animales capaces de olvidar. Parecer lo que no somos.











miércoles, 10 de enero de 2018




     Todo es más divertido si mientras te atraviesan con la espada esbozas, por muy fingida que parezca, una sonrisa. Algo parecido debe pensar la zarigüeya cuando prevé un peligro.










lunes, 8 de enero de 2018




     La historia de mi abuela es la de una mujer que, además de regalarme para reyes un pijama y unas zapatillas para andar por la casa, se encuentra en la calle una moneda de veinte céntimos, que brilla como el arco iris, parece magia, y me dice: toma, que los he cogido del suelo, a ver si te traen suerte. Yo, que la miro mientras toma la moneda con las manos y me la entrega, veo en su cara algo que no sabré decir, que acaso imagináis, y sonreímos los dos como recuerdo haber sonreído cuando recibí el primer mensaje de un amor.




viernes, 1 de diciembre de 2017




-Abrígate, esta noche ha helado.
-Es la delicada urgencia del rocío, mamá.














miércoles, 29 de noviembre de 2017




     Abrió los ojos, se vio de pronto a solas con sus circunstancias y ante el no saber cómo era posible que otra vez estuviera de vuelta al mundo dijo poesía, yo soy el poeta. Quién podría oírle. La sombra larga que atraviesa los pasillos no es tan larga como mi propia sombra, sollozaba. Jugué a ser Dios y nadie tan hábil como yo para no creerme. He roto los esquemas de lo que de mí se esperaba, les he fallado, y he reído en un intento de mostrar orgullo. De haber sido más franco, mis amigos aún seguirían conmigo.
Volvió a cerrar los ojos, y al hombre bueno e insubordinado que un día fuera cómplice de él mismo, dos en un mismo cuerpo, nada le dolía sino lo que a todos, igual que el resto, dormir de la misma manera, no tener otra que adaptarse, coger aire, y esperar.




lunes, 30 de octubre de 2017




     La novia de los dieciséis años, por ejemplo, las butacas de atrás en el cine, el primer coche, el amigo al que nunca es necesario escribir para decir que estás mal, y el desconocido que siempre da mucho más de lo que tiene; en todos estoy y todos perviven en mí. Pero la vida se ha cebado con mi hondura, me ha traído fiebre y decepción, me ha ofrecido la oportunidad de escribir un bonito diario a la altura de mis poetas favoritos que rompo por completo cuando casi estoy a punto de salvarme, de decir estoy curado y soy feliz. Y ahora tengo que empezar de cero pero cómo, porqué sino porque para vivir un año es necesario / morirse muchas veces mucho.